Ya no queremos medios, sino enteros

 

LAS TRIBUS Y LOS MEDIOS

Antes que otra cosa quiero agradecer los correos de múltiples lectores que me han enviado diversas propuestas, comentarios, quejas y lamentaciones y entre ellas rescato las ideas vertidas por Mario Alberto, estudiante de la Prepa 9, con 16 años de edad y que me han parecido, en general, muy acertadas.

Quizá habría que discutir a profundidad el asunto de los “Emos” (los que son y los que no son, pero que quieren ser o parecer) frente a los medios de comunicación, ya que el verdadero poder de transmisión de ideas y construcción de nuevos símbolos e identidades juveniles a través de la “Caja Idiota”, ha quedado más claro que nunca con el asunto de los ya famosos Emos.

Pero esta relación e influencia no son nuevas y tienen una larga historia. Entre los aspectos referenciales más comunes que “identifican” y han estigmatizado a la juventud popular con sus usos y costumbres cotidianas (desde la perspectiva de los estratos medios y altos así como de las imágenes más difundidas por los medios de comunicación), están los estereotipos que ligan directamente a los “chavos” con la violencia, las drogas, el sexo, el rock, los excesos, los ritos ocultos y hasta el satanismo, lo cual ha sido difundido extensivamente por “los medios”.

Si pudiera resumirse esta fotografía podría enmarcarse en el título de una popular canción compuesta por el TRI: “Violencia, Drogas y Sexo”, que no dice nada nuevo sobre la imagen que se ha querido asignar a las jóvenes, ni tampoco sobre la imagen que muchos jóvenes han tratado de proyectar de sí mismos, pero que ha servido para formar un "cliché" al respecto.

Una de las partes de mi primer trabajo de investigación en 1987 con jóvenes, se centró en conocer cuál era la opinión que tenían las autoridades Delegacionales, de ese entonces, sobre los chavos, lo que reportó el siguiente perfil: “los chavos banda son violentos, se drogan, son promiscuos, se emborrachan, destruyen, amedrentan, matan, roban, violan y dan miedo” (Diagnóstico, 1988).

Esta es una muestra muy significativa de la imagen que tenían los funcionarios públicos de buena parte de la juventud popular de la ciudad. A su vez, los chavos respondían a esto: “les damos miedo por feos, por mugrosos, por jodidos... y la neta sí es cierto, pero andamos así porque la principal droga que nos chinga es la pinche sociedad”. (ibid).

Muchos elementos valorativos están inmersos en estas imágenes: odio, olvido, ignorancia, pobreza, rechazo, insatisfacción, resentimiento social, revancha, venganza… pero esto sigue vigente y muchas veces peor.

 

VIOLENCIA E INTOLERANCIA

Pero México es un país violento y no sólo ha crecido la delincuencia y el gigantesco poder del crimen organizado, sino que uno de sus peores engendros, “La Impunidad”, deambula libremente entre juzgados, tribunales, cárceles y viaja en primera clase alrededor del mundo.

Ahí está una larga lista de banqueros, industriales, políticos, funcionarios y mafiosos, que andan prófugos de la justicia sin que exista el poder o el empeño de traerlos a pagar sus robos, asesinatos, enriquecimientos ilícitos, fraudes, engaños, abusos de poder, sobornos y demás fechorías.

Si actualmente se dice que es un buen momento para plantear un cambio valorativo, y políticamente de habla de una real decisión de cambiar esos llamados “valores” que bajo las banderas de la “tradición”, “la costumbre” y los juicios a priori han tratado de calificar sistemáticamente a los jóvenes como “rebeldes”, “violentos”, “irrespetuosos”, “valemadristas” o “irresponsables”, podemos preguntar:

¿Cómo pedirles cordura a los jóvenes?, ¿cómo decirles que esa sensación que tienen de vivir en una sociedad injusta es un sentimiento equivocado?, ¿cómo decirles que generales sobresalientes del ejército (uno de los principales valores de la nación mexicana) están en contubernio con el narcotráfico?, ¿cómo explicarles que la ambición desmedida de las elites económicas y políticas no sólo les ha robado su futuro sino hipotecado el futuro de sus hijos?, ¿cómo rescatar a los jóvenes de este enorme aparato social en el cual se sienten aplastados?

El asunto de la violencia juvenil entre las llamadas “Tribus” parece ser más bien una de las múltiples mentiras que difunden los medios de comunicación.

Todo parece indicar que la construcción mediática del asunto tiene un trasfondo mucho mayor de lo que podemos ver o intuir, pero lo que sí quedó demostrado y definido es lo que dijo el alcalde panista de Celaya Gerardo Hernández Gutiérrez, quien anunció que van a retirar a los Emos del jardín principal porque: “dan mala imagen al primer cuadro de la ciudad”.

No podemos olvidar otra declaración de este dignísimo miembro del PAN (nuestro partido de derecha): “los homosexuales son pecadores que deberían arrepentirse y por eso les da SIDA”… ¡órales!

No cabe duda, la intolerancia de los grupos de extrema derecha cobijados por el PAN está más viva y presente que nunca entre nosotros… amén.

Gracias Felipillo por habernos hecho acreedores a tener a tanto hijo de dios en el gobierno.

 

Y… ¿HAY FUTURO?

De acuerdo con los recientes análisis demográficos, durante la próxima década será cuando México tenga más jóvenes en toda la historia del país y a partir de ese momento su población empezará e envejecer paulatinamente.

Pese a esto, la imagen de los jóvenes frente a la sociedad, -o sea, su percepción social identitaria- sigue apareciendo, en una buena parte de la población, como "negativa", confusa, incierta o, en el mejor de los casos, de "duda" ante su futuro desarrollo generacional.

Una parte de esta imagen está relacionada a eso que llamamos comúnmente "la brecha generacional", que sostiene como ideas centrales y recurrentes en una parte adulta de la población, frases como: "todo tiempo pasado fue mejor"; "los jóvenes de hoy confunden la libertad con el libertinaje"; "en mi tiempo las cosas eran distintas"; o bien, "esas no son horas para que una "señorita" ande en la calle". Una idea social sobre los jóvenes es que, en general, son seres de "dudosa identidad"… ¿Lo son?

Los conflictos que pueden surgir al interior de los hogares entre padres e hijos son múltiples, desde aquellos que intentan imponer "normas de conducta" a la fuerza: "no te peines así", "no te vistas así", "no te pongas aretes, ni tatuajes", etc., hasta los que van un poco más allá de esto: "en mi casa está prohibido..."; "si lo haces... no te quiero ver más aquí"; "¡fuera!, ningún hijo mío va a hacer ésto...".

Si a esto añadimos el hecho de que la institucionalidad pública está diseñada por adultos y con una larga historia en la cual los jóvenes no aparecen sino como simples "beneficiarios" del trabajo asistencial, entonces tenemos definido un marco de referencia de la realidad actual de los jóvenes y de sus posibles cauces de acción.

La juventud debe ser vista más bien como un actor estratégico, como un nicho en donde lo que sembremos hoy será definitivo para el futuro desarrollo ciudadano del país.

 

LA CUEVA DEL DELFÍN

Y mientras nos distraen con los Emos, el asunto del Tesorito escondido en el fondo del mar nomás no se ve como volverlo real…

¡Vientos huracanados!, si no me vuelvo suicida nos veremos por acá el próximo sábado...

Comentarios, quejas y lamentaciones: FAX: 56-65-24-43 / E-mail Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.