No soy anti sociedad, la sociedad es anti yo

 

DESIGUALDAD NORTEÑA

Monterrey, Nuevo León: De visita por esta noble ciudad e invitado por el Consejo de Desarrollo Social del estado, vine a darme una vuelta para platicar sobre la posibilidad de arrancar un proyecto de Investigación Aplicada (así con mayúsculas), para ver el contexto real de los jóvenes populares (que son muchos) de las zonas pobres de Monterrey (que son muchas), para entender cuál es su situación actual y trabajar en un proyecto de largo plazo para apoyar su desarrollo.

Sobre Monterrey y su sociedad existen toda una serie de clichés ampliamente difundidos: sobre su manera de hablar, sobre su gusto por el cabrito norteño, el sonido típico de su música con redoba y acordeón, pero principalmente y de manera central, que son muy “codos” y tacaños.

La verdad es que desde hace algunos meses que empecé a venir con más o menos cierta regularidad, no he podido comprobar que ninguna de estas ideas prefabricadas sean reales y, más bien, he visto de manera palpable todo lo contrario: poca gente tiene ese “tonito” norteño que les adjudicamos los chilangos, a muchos no les gusta el mentado cabrito, su música ya no es la redoba sino la cumbia Vallenata y su tacañería no es mayor ni menor que la que puede existir en cualquier otra parte de la república… o pregúntele a Carlos Slim.

O sea, digámoslo así, “son normalitos”, aunque sí hay un dato que me sorprendió y es la enorme brecha entre la riqueza más apabullante que puede observarse en el pequeño Municipio de San Pedro Garza García (el más pequeño y el más rico de toda Latinoamérica simultáneamente), frente a su extensa zona metropolitana, formada por asentamientos irregulares, migrantes indígenas y bastas zonas con una carencia palpable de servicios públicos y problemas de pobreza extrema y aguda exclusión social, como son Arboleda de los Naranjos, la colonia Gloria Mendiola, la colonia Héctor Caballero, Sierra Ventana, Ampliación Lomas Modelo, por solo mencionar unas cuantas.

En el fondo eso lo hace muy similar también a otras ciudades de México, sin embargo la verdadera diferencia existe en la clara separación social entre los ricos y los pobres; entre los poseedores y los desposeídos; entre los mega millonarios y los híper pobres. O sea, ¡las clases sociales existen! (que novedad) y, a pesar de Carlos Marx, las diferencias de clase siguen jugando un papel determinante en la construcción social y en los procesos de desarticulación de los miembros de la misma.

Y es por estas enormes diferencias sociales que pensar en desarrollar un proyecto con los jóvenes “Regios” más pobres se transforma en un reto colosal, aunque no imposible, que tendrá que vencer inicialmente las inercias de descalificación y desprecio que tiene “la sociedad integrada” con sus grupos marginales.

 

RAZZIAS Y APAÑONES

Casi todos conocemos y recordamos las épocas en que en la Ciudad de México, mediante las “razzias” y ”apañones” (que era una de las políticas públicas preferidas por las autoridades), se perseguía a los jóvenes para agandallarlos, amedrentarlos, golpearlos y luego meterlos a la cárcel para después extorsionarlos. Eran épocas muy duras y difíciles para los chavos… pero estamos hablando de hace casi 20 años.

Pues bien eso hoy en Monterrey, es cosa de todos los días y hay un enorme sector de la sociedad que aplaude y se ufana de que se apliquen estas medidas cavernícolas. La agencia española de noticias EFE (la primera agencia de noticias multimedia en español, fundada en 1939) reportaba el pasado 9 de marzo lo siguiente:

“La Secretaría de Seguridad Pública del norteño estado mexicano de Nuevo León detuvo a 163 personas como parte de un operativo para combatir a las pandillas que distribuyen drogas en la ciudad de Monterrey, informó una fuente de la dependencia.

“Según el secretario de Seguridad, Aldo Fasci, el narcotráfico ha infiltrado a por lo menos veinte pandillas de la ciudad de Monterrey, capital del estado, las cuales se dedican a distribuir drogas al por menor, lo que ha provocado una ola de asesinatos violentos.

“El pasado 6 de marzo, el Ejército y la policía federal y estatal capturaron a 381 personas, como parte de una iniciativa para contrarrestar a las pandillas en los barrios más peligroso de Monterrey.

“Sofía Peña, portavoz de la Secretaría de Seguridad Pública local, anunció que en la acción de hoy, realizada en los conflictivos barrios Independencia, Sierra Ventana y La Estanzuela, todos ellos ubicados en el sur de la ciudad, participaron unos 200 efectivos.

“Peña anunció que los agentes policíacos detuvieron a 163 personas por consumir drogas, tomar bebidas alcohólicas en la vía pública y ‘escandalizar’. De los detenidos, 108 son menores de edad, y tres de ellos portaban un total de 33 envoltorios con cocaína para su venta en el sur de la ciudad. Estadísticas de la Secretaría de Seguridad señalan que en la zona metropolitana de Monterrey existen alrededor de 1.500 pandillas”.

Lo que no reporta EFE es que muchos de estos apañones son planeados para extorsionar a los jóvenes más pobres… En Monterrey hoy, ser joven y pobre, es mucho más caro que ser joven y rico.

 

LOS PANDILLEROS… SEGÚN LOS RICOS

Pero ahí no acaba la cosa y la sociedad integrada (o sea, los riquillos de Monterrey) también se expresan sobre las pandillas y nos dicen cosas como las siguientes joyas de intolerancia:

“Los pandilleros son unos nacazos que son vagos sin trabajo ni estudio, se pelean con otras pandillas a piedras y palos y a veces roban y golpean a otra gente que pasa por lo que ellos llaman ‘sus territorios’, como si fueran sus colonias.
 
“Estos tipos se encuentran en colonias como “Sierra ventana”, Independencia, Cerro de la Campana y La Garza Nieto (conocida por su barrio ‘La coyotera’), San Bernabé, Provileón, todas las Fomerrey y las unidades del INFONAVIT.
 
“Si va a una colonia que no conozca y ve pintas de graffiti que pueden ser la virgen, el che Guevara o cholos dibujados, no entre, lo pueden atacar. Sus puntos de reunión son casas abandonadas, montes o lotes baldíos con mucha hierba, coches chatarra , puestos abandonados de tacos y las calles de su barrio. Lo que hacen es drogarse, tomar cheve, burlarse de la gente, piropear a las chavas y hacer pintas.
 
“Se visten como los de ‘El ultimo de los mohicanos’ y de tanto vagar quedan prietos como una llanta. Si ven a otra pandilla, se pelean a palos y piedras y con eso maltratando los coches y las ventanas de las casas aledañas, los vecinos llaman a la patrulla, esta tarda de 15 a 60 minutos y hasta parecen tenerles miedo a los cholos. Sus nombres de banda son ‘Pirañas’, ‘Forasteros’, ‘Dragones’, ‘Vatos locos’, etc.
 
“Los grupos de pandilleros mas conocidos son las pseudo-porras ‘Libres y locos’ y la ‘Adicción’. Si ves a más de 10 personas con look indio que te miran feo, ¡corre!, son ellos”.

¿Será?... “A saber”, como diría el changuito zapatista.

La verdad es que hoy nadie conoce a fondo esta realidad, pero eso ya lo veremos más adelante según lo que nos vaya arrojando este trabajo.

 

LA CUEVA DEL DELFÍN

Falta mucho… mucho más que descubrir… pero seguro será más real que el Tesorito que nos quieren vender los panistas…

¡Vientos huracanados!, si no me apaña una razzia Regia en el camino nos veremos por acá el próximo sábado...

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